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Hernia de disco

La hernia de disco es una patología que afecta el estado del disco vertebral, ocasionando su desplazamiento y el pinzamiento del nervio, de modo que el paciente que la presenta sufre de dolor de diferentes intensidades, acompañado de otros síntomas que indican el origen de tal patología. Es precisamente el dolor que produce este problema en el área de la espalda y en miembros inferiores la razón por la que las personas acuden con un médico que se encargue de realizar el diagnóstico adecuado e indicar el tratamiento que le permita al paciente recuperar la salud.

Para llegar a un diagnóstico preciso de la hernia discal, el médico hace una revisión clínica, un examen físico completo y en algunos casos pruebas diagnósticas especiales que le ayuden a identificar las causas que originan la presencia de una hernia en la columna.

Existen dos tipos de problemas de disco responsables de la aparición de los síntomas relacionados con el dolor característico de una hernia, en específico el dolor: el pinzamiento del nervio y el dolor discal. Por un lado, cuando se presenta el pinzamiento de nervio, el paciente experimenta un tipo de dolor que nace en la raíz del nervio afectado y se irradia a otras partes del cuerpo, como el cuello y el brazo, o la parte baja de la espalda y la pierna. Este tipo de dolor es conocido como radicular y habitualmente se describe como ciática y se origina por el desplazamiento del disco que, al salir de su posición natural, provoca un pinzamiento en el nervio.

Por otra parte, el dolor discal es un síntoma que se presenta por la degeneración del disco de manera sintomática, ocasionando lumbalgia y dolor en la pierna. Por sus características, este tipo de dolor recibe el nombre de axial y puede presentarse en la columna a nivel cervical, lumbar o dorsal, aunque con mucha más frecuencia afecta la parte baja de la espalda, al tratarse del área que se encuentra sometida a una mayor presión, fuerza y esfuerzos de rotación. Tal y como ocurre con otro tipo de padecimientos, las causas que originan esta patología y el tipo de síntomas detectados son clave para que, a través de un diagnóstico adecuado, se establezca el tratamiento que resulte más eficaz y es por ello que resulta imprescindible que, una vez identificadas las molestias, se acuda de inmediato a un consultorio médico.

Como ya mencionamos, el médico se encarga de realizar el diagnóstico clínico a través de un examen físico, revisa también los síntomas específicos que reporta el paciente, consulta sus antecedentes médicos y si sospecha de la presencia de una hernia, realiza pruebas diagnósticas específicas para confirmar el diagnóstico. Es de suma importancia que el paciente, al recibir su diagnóstico, se enfoque en las características del mismo y siga las indicaciones de tratamiento, más allá de prestar atención al término utilizado para referirse a tal patología, que puede ser nombrada como hernia de disco, pinzamiento de nervio, disco protuberante, disco desgarrado, disco desplazado, disco roto, protusión discal, disco negro y disco colapsado, todos estos términos empleados para referirse al mismo padecimiento.

El examen físico empleado para diagnosticar una hernia discal comienza por la revisión de la función nerviosa del brazo o la pierna o del área del cuerpo donde se presenta el dolor, revisiones pueden variar según el tipo de síntomas que presente cada paciente. Para la revisión de las funciones nerviosas el médico golpea con un martillo de reflejos suavemente sobre distintas áreas del miembro afectado, registrando las reacciones del paciente. Cuando existe ausencia de reacción o bien, la respuesta es limitada, se sospecha de la compresión de la raíz nerviosa. Además se realizan pruebas sensoriales para verificar la forma en que reaccionan las raíces nerviosas a estímulos como el frío y el calor, esto mediante la aplicación de compresas a diferentes temperaturas en el área afectada. Adicionalmente se realizan pruebas de fuerza muscular, a través de las cuales el médico puede recabar información más precisa acerca del estado de la raíz nerviosa, ello para confirmar o descartar que el dolor se está produciendo por la compresión de una hernia de disco.

Para verificar el estado de los músculos se realiza un examen neurológico y una evaluación visual, con la que se determina si existe algún tipo de atrofia, si se presentan espasmos o bien, movimientos anormales. Para detectar el dolor, el médico también puede realizar una prueba con movimiento o palpación, aplicando presión en la zona donde hay molestias. Si hay una reacción dolorosa al momento de aplicar presión en la parte baja de la espalda es probable que exista la degeneración de un disco, si hay dolor cuando se palpa la articulación sacroilíaca existen probabilidades de que se trate de una disfunción a nivel articular, mientras que si el dolor se presenta al momento de estirar una pierna se sospecha del pinzamiento del nervio.

Una vez realizado el examen físico, el médico puede tener una idea del padecimiento que afecta al paciente, pero debe complementar la información con una revisión completa de los síntomas específicos reportados, con esta revisión identifica la ubicación del dolor, sus características y su comportamiento al adoptar ciertas posturas. Además, es necesario que revise los antecedentes médicos mediante una serie de preguntas que incluyen el tipo de problemas de salud recurrentes, la clase de tratamiento que se recetó y cómo reaccionó a él, las cirugías a las que se ha sometido, antecedentes familiares de enfermedades de disco y los medicamentos que consume actualmente, entre otra información de relevancia para hacer un diagnóstico preciso.

En esta fase del diagnóstico, el médico usualmente tendrá una idea de las causas que originan el dolor y para comprobar el diagnóstico puede solicitar pruebas para determinar si se trata de una hernia de disco, ubicar dónde está localizada la hernia o las raíces nerviosas que han sufrido el pinzamiento. Las pruebas diagnósticas suelen ser opcionales e incluyen tomografías computarizadas y resonancias magnéticas. Con los resultados de estas pruebas, el especialista ya puede definir si se trata de una hernia o de una enfermedad degenerativa de disco y establecer qué tipo de tratamiento resulta más adecuado para tratarlo. El tratamiento siempre comienza con métodos no invasivos, pero sí por las características de la patología o por la falta de respuesta satisfactoria ante tratamientos conservadores se considera realizar una cirugía, se tendrán que hacer pruebas complementarias, como un discograma.

Si presentan síntomas que les hagan sospechar de una hernia de disco o bien, si ya han sido diagnosticados con este padecimiento pero no han recibido el tratamiento que necesitan, los invitamos a ponerse en contacto con nosotros, en Especialidades Neuro Quirúrgicas ENQ contamos con un equipo de médicos altamente especializados con una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de hernias discales que con gusto les atenderán.

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