La ciática se trata de un dolor localizado en la parte superior del glúteo que tiende a irradiarse por la parte posterior del muslo y la pierna. En algunos casos puede llegar incluso hasta el pie. El dolor se produce debido a la comparación de los nervios ciáticos o a la irritación provocada por una hernia de disco lumbar. Como tal, no se trata de un padecimiento, sino de una serie de síntomas entre los que se encuentran el dolor, entumecimiento, hormigueo o debilidad.

En el caso de las embarazadas se estima que entre el 35 y 50 por ciento de las mujeres. En la mayoría de los casos en que las mujeres padecen de dolor suele ser temporal y desaparece después de unas cuantas semanas o unos días después de dar a luz. Esta frecuencia tan alta se explica por el gran aumento que sufre el útero, que suele aumentar hasta 20 veces su tamaño normal conforme el bebé crece.

El aumento de peso provoca que se ejerza cada vez más presión a su alrededor. En caso de que logre alcanzar el nervio ciático se manifiestan los síntomas, principalmente el dolor en la zona inferior de la espalda, los glúteos, las caderas y las piernas. En ocasiones se suele confundir con otros problemas de espalda, por ello deben acudir a una clínica de la columna vertebral a una evaluación al momento que presenten los primeros síntomas.

Tengan en cuenta que, si tienen antecedentes de dolores de ciática o lumbares o llevan una vida poco activa, sedentaria y no realizan actividades físicas, las probabilidades de padecer este problema pueden aumentar durante el embarazo, ya que los músculos y las articulaciones no tendrán la fuerza suficiente para soportar el aumento en el peso.

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