COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LA CIÁTICA

El término ciática se emplea para describir todos aquellos síntomas de dolor, debilidad, hormigueo y adormecimiento localizado en la parte inferior de la espalda y que se extiende por los glúteos hacia la parte posterior de la pierna en donde se encuentra el nervio ciático mayor. Si bien, comúnmente se escucha este término para referirse a un diagnóstico médico no es considerado como tal, de hecho es sólo un síntoma de una afección subyacente que requiere un tratamiento específico según su naturaleza. En esta ocasión te compartiremos algunos datos relevantes acerca de este dolor que aqueja a miles de personas en todo el mundo.

Como acabamos de mencionar, el término se utiliza para nombrar la presencia de diversos síntomas entre los que se encuentra un dolor constante en una pierna o en un glúteo, que en ocasiones puede presentarse en ambas piernas; una sensación de hormigueo o quemazón que recorre la pierna por su parte posterior; adormecimiento, debilidad y dificultades para mover la pierna o el pie; dolor punzante que imposibilita el ponerse de pie o caminar; dolor en la pierna o nalga que se vuelve más agudo al sentarse. Las características de los dolores ciáticos pueden variar de una persona a otra, principalmente en cuanto a localización y frecuencia del dolor que puede ser punzante y cortante, constante y debilitador. Debido a que los dolores, adormecimiento y hormigueo son resultado de una afección subyacente que afecta al nervio ciático, cada caso se debe valorar de manera independiente por un especialista que pueda determinar qué afección es la causante de estos síntomas, que si bien, pueden ser bastante dolorosos, por lo regular no producen daños permanentes en el nervio.

Los síntomas de la ciática se originan por una afección que causa irritación en el nervio ciático mayor, el más grande en el cuerpo humano que se compone por múltiples raíces individuales que nacen de diferentes partes de la columna vertebral y se juntan para formar el llamado nervio ciático. Este nervio comienza en la parte inferior de la espalda, específicamente en el segmento lumbar, termina en la parte posterior de cada pierna y gracias a sus múltiples ramificaciones proporciona nervios a la nalga, muslo, pantorrilla, pie y a los dedos del pie. Es precisamente debido al gran número de ramificaciones del nervio ciático que los síntomas de dolor, debilidad, adormecimiento y hormigueo varían según la parte del nervio que se encuentra comprimida y causa la irritación del nervio mayor, y la identificación del punto donde se origina el dolor es clave para el diagnóstico y tratamiento del problema.

Existen diferentes causas que originan la aparición de estos síntomas pero entre las más comunes encontramos padecimientos como la hernia discal lumbar, la estenosis del canal lumbar, la discartrosis, la espondilolistesis ístmica, el síndrome periforme y la disfunción de la articulación sacro ilíaca. Pese a lo que comúnmente se cree, por lo regular estos síntomas no son causados por un evento o una lesión aislados, es mucho más común que se desarrollen con el paso del tiempo llegando incluso a tomar mucha fuerza y debilitando el área afectada si no se trata adecuadamente. En la mayoría de los casos los síntomas se curan por sí solos al cabo de un par de semanas o meses sin requerir de una intervención quirúrgica, aunque cuando se presentan síntomas neurológicos o disfunciones intestinales o vesiculares derivados de la compresión del nervio ciático es altamente probable que el especialista determine que el mejor tratamiento sea una cirugía.

Además de los padecimientos que hemos mencionado, existen otros factores que pueden ser causantes de la ciática, como la distensión muscular, porque la inflamación que la acompaña puede presionar una raíz nerviosa; un tumor medular, que por la compresión de una raíz nerviosa en la parte inferior de la espalda puede desencadenar los síntomas; el tejido cicatrical; el embarazo, por los cambios físicos como aumento de peso, cambios hormonales y cambio del centro de gravedad; infecciones situadas en la parte baja de la espalda. Como puedes ver las causas que originan este problema son diversas y por ello es importante acudir con un especialista que se encargue de hacer el diagnóstico clínico subyacente que permita determinar el mejor tratamiento.

Los tratamientos que existen para tratar los problemas derivados de la compresión del nervio ciático pueden ser no quirúrgicos y estos incluyen ejercicios regulares que permiten reducir el dolor en el área afectada, la aplicación de calor y frío en el área para reducir el dolor agudo que se presenta principalmente en la fase inicial, el uso de medicamentos para el dolor como antiinflamatorios no esteroides o corticoesteroides orales y la aplicación de inyecciones epidurales de corticoesteroides cuando el dolor es grave. Estas opciones pueden aplicarse de manera aislada o combinadas para aliviar el dolor ocasionado por la compresión de las raíces nerviosas y como mencionamos, los ejercicios fisioterapéuticos son excelentes para reducir los síntomas. Los ejercicios incluyen estiramientos, ejercicios de fortalecimiento y ejercicios aeróbicos de bajo impacto y en todo caso un especialista debe ser quien determine qué tipo de ejercicios deben realizarse, de qué forma y con qué frecuencia para ayudar de manera efectiva a mejorar el estado de quien padece el problema.

Cuando los síntomas son graves y no mejoran con el paso del tiempo ni con la aplicación de las técnicas no quirúrgicas puede ser necesaria una cirugía. La cirugía para aliviar el dolor ciático que permite descomprimir el nervio afectado puede ser una microdisectomía, que es una cirugía abierta menor, o una laminectomía lumbar, que es una descompresión abierta en la que se retira una porción del material óseo que se encuentra comprimiendo la raíz nerviosa y ocasionando los síntomas que hemos descrito.

La decisión del tratamiento a seguir depende siempre de los síntomas que se presentan y de su intensidad y debe tomarse con plena conciencia de los riesgos que implica y de los cuidados que se deben tener para alcanzar una recuperación completa. Por ello, si presentas uno o más de los síntomas que caracterizan la ciática te recomendamos que te pongas en contacto de inmediato con tu médico para que haga el diagnóstico necesario y encuentre el tratamiento adecuado para ti.

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