Consejos para aliviar y prevenir malestares de ciática

Nadie quiere sufrir los malestares de la ciática. Por eso, en esta ocasión queremos ayudarte a prevenirlos. Sin embargo, recuerda que una vez que este padecimiento afecte tu estilo de vida, siempre podrás recurrir a nosotros, para que podamos apoyar con una solución efectiva y duradera.

La ciática es un nervio que se extiende desde la columna vertebral hasta el glúteo y la parte inicial de la pierna. Se considera un dolor lumbar, que puede abarcar todo este espacio, hasta incluso la mitad de la pierna. Y esto sucede porque el nervio ciático se encuentra lesionado o comprimido.

De inicio, si has tenido dolores de este tipo, te recomendamos acudir con un médico en nuestra clínica de especialidades neuroquirúrgicas.  Si es así, el reposo moderado y actividades ligeras son la mejor solución de entrada. No se trata de que te adhieras a la cama, sino a que no realices actividades demasiado pesadas o que requieran mucho tiempo que te canse. El mantenerte en movimiento fortalece tus músculos y permite que no se atrofien, que mantengas la movilidad.

El medicamento para el dolor y la inflamación, son por supuesto, efectivos. Pero un un mejor tratamiento, no dejes de asistir al médico.

Por otra parte, como comentábamos, las actividades moderadas son buenas cuando ya se tiene esta condición. Ejercicios como yoga, Pilates, caminar, pueden aliviar el dolor y fortalecer los músculos. Además, la acupuntura, masajes y la quiropráctica pueden ayudar.

Cuando nada de esto funciona después de mucho tiempo, y en realidad la condición empeora, entonces será necesario que consideres una cirugía. Es quizá una solución un poco extrema pero sin duda alguna, lo que dará fin a tu padecimiento. Consúltalo con tu médico de cabecera en nuestra clínica.  Por otro lado, lo que puedes hacer para que no vuelva a sucederte esta lesión, es lo siguiente: Mantén una buena postura en todo tiempo. Alinea tus hombros con tus caderas cuando te encuentres parado, sin sacar o meter demasiado la cadera o el pecho, con las rodillas ligeramente dobladas. Camina. O bien, nadar, o como comentábamos, realizar los ejercicios anteriormente mencionados, para fortalecer la espalda baja. La natación es especialmente útil para las personas pasadas de peso, pues no recargan su peso en las articulaciones. Agáchate de forma correcta. Por nada del mundo levantes algo en el suelo de forma que dobles tu espalda. Lo que debes hacer es sostenerte en cuclillas, levantarte usando los músculos de tus piernas, glúteos y caderas. No mantengas una misma posición por mucho tiempo. Si trabajas todo el día sentado en la oficina, debes tomar descansos y caminar.  No permitas que esta posición se mantenga muchas horas. Duerme con la postura adecuada. Pocas personas ponen atención a esto. Como en el punto anterior, es posible que al mantener una postura demasiado tiempo, te lastimes, y más si es una incorrecta. Duerme de lado, de preferencia. Utiliza una almohada debajo de tus rodillas. Si requieres ejercicios especiales para aliviar el dolor, también tenemos un par que podemos recomendarte: Acuéstate en el suelo, con un leve colchón de yoga o sobre un tapete, mirando hacia arriba. Dobla las rodillas y mantén tus pies sobre el piso. Aprieta los glúteos y concentra la fuerza en el abdomen. Tu espalda alta debe permanecer en el suelo. Levanta ligeramente del suelo, tu espalda baja. Mantén esa posición por unos quince segundos, regresa al suelo y relaja los músculos. Repite diez veces. Acuéstate en el suelo, con un leve colchón de yoga o sobre un tapete, mirando hacia arriba. Toma tu pierna debajo de la rodilla, súbela hasta tu pecho. Mantén allí la posición de quince a veinte segundos. Repite con la otra pierna. Haz el ejercicio con cada pierna unas diez veces. Párate con los pies separados. Coloca tus manos sobre tu cadera. Empuja la cadera un poco hacia adelante y hacia atrás. Tus rodillas deben estar rectas. Cada movimiento debe repetirse por diez segundos. Después de moverte hacia adelante y hacia atrás, relaja tu cuerpo. Repite diez veces. Acuéstate en el suelo, con un leve colchón de yoga o sobre un tapete, mirando hacia arriba. Dobla las rodillas. Cruza los brazos sobre tu pecho. Levanta tus hombros lentamente del suelo, sólo unos centímetros. Aprieta el abdomen y los glúteos. Baja nuevamente la espalda alta al suelo. Repite de quince a veinte veces.

Además de realizar estos ejercicios regularmente, tienes que asegurarte de que estás moviéndote y sosteniéndote de forma correcta. Debido a que el nervio de la ciática, al molestar, se encuentra comprimido o lastimado por un disco de la columna debes asegurarte de que siempre tengas la espalda recta y relajada, para que el disco no haga más daño.

Para eso, no des pasos demasiado largos, pues estás forzando tus piernas y tu espalda baja.

Camina con más lentitud. Si siempre vas tarde a cualquier lado, quizás quieras administrar mejor tus tiempos. Tu espalda te lo agradecerá, te lo prometemos.

Siente tus músculos cuando hacen su labor. Es decir, concentra la fuerza en los músculos que deben hacer su trabajo. El abdomen se utiliza mucho, aunque no lo sintamos así. En lugar de forzar tu espalda o tu cadera, utiliza el abdomen. Para que tu espalda baja no se lastime, trata de utilizar los glúteos o las piernas. En cada movimiento, asegúrate de que estás utilizando los músculos adecuados. Así proteges la columna y el nervio de la ciática de presiones.

 

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